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No son virus como tales, pero entran dentro de la categoría de troyanos. Al mismísimo estilo que en la mitología clásica, los griegos se escondieron en un caballo de madera para poder entrar en Troya y de esta forma ganar la conocida batalla, los programas esconden bajo una apariencia benéfica una acción dañina.
No se pueden considerar virus como tales, ya que los troyanos no tienen capacidad de reproducción característica principal de un virus, pero sí pueden hacer un gran daño. Los troyanos no son nuevos dentro del mundo vírico, muchos han sido los troyanos que se han propagado ejerciendo su acción,
Pero en la actualidad y con Internet de por medio, la problemática ha llegado mucho más lejos. De la mano de un grupo de hackers conocido como «Cult of the Dead Cow» ha surgido un nuevo tipo de troyanos, básicamente son utilidades de administración remota (al estilo de LapLink), pero su pequeño tamaño y sus posibilidades lo convierten en peligrosos troyanos en manos inaprensivas.
«Back Oriffice», más conocido simplemente como BO, fue la creación de «Cult of the Dead Cow» y que abrió el camino a otros nuevos programas de funcionamiento similar como «NetBus» o «DeepThroat». Este tipo de programas están pensados para trabajar cuando el usuario se conecta a Internet o a una Intranet. Realmente constan de dos programas, un servidor y un cliente. El servidor es el que actúa en el programa a infectar mientras que el cliente es usado por cualquier usuario malicioso para acceder al ordenador remoto.
El funcionamiento del servidor del BO se basa en que la parte que actúa como servidor abre un puerto de comunicaciones, por defecto el 31337, lo cual permite al programa cliente entrar en contacto con él y acceder a todos los recursos del ordenador. Además, una vez que se ejecuta el programa queda instalado y se borra, permaneciendo residente en el registro, por lo que incluso el resetear el ordenador no elimina el problema.
Desde el cliente y en conexión con cualquier usuario afectado por el Back Oriffice se puede apagar el ordenador remoto, enviarle mensajes, conseguir todas las claves de la cuenta de acceso a Internet, conseguir cualquier archivo del disco duro, y muchas otras acciones maliciosas.
Por si fuera poco, BO se puede «camuflar» dentro de cualquier otro ejecutable, es decir nos podemos instalar BO sin darnos cuenta como si fuera un juego, un antivirus, o cualquier otra utilidad similar. Por ello se incluye dentro de la categoría de troyanos, ya que entra en el ordenador del usuario sin que este se percate efectuando una acción maliciosa.
Tras el Back Oriffice no han tardado en aparecer nuevos troyanos de este tipo, «NetBus» y «DeepThroat» han sido las secuencias que provenientes de diferentes grupos empiezan a ejercer su preocupante influjo. En total son ya millones de usuarios de todo el mundo los que por un programa u otro, tienen sus ordenadores abiertos de par en par a cualquier usuario. También es importante considerar y recordar que el uso de la aplicación cliente también guarda peligros, está más que probado que los clientes de estas aplicaciones también abren puertos y conexiones, tienen puertas traseras o envían información a determinados servidores. Por lo que tampoco es recomendable jugar o intentar emplear los clientes con malas intenciones.
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