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Como ya hemos comentado, quien más en serio se tomó el tema de solucionar el problema de un usuario fue Panda, a pesar de que cometió un pequeño fallo al efectuar el primer detector. No dudamos que el error cometido fue causado por la precipitación al querer cumplir el límite de las 24 horas. Hubiera sido mejor un análisis más profundo del virus, y entregar una solución completa unas horas más tarde. Su eficacia estaba más que demostrada.
Tras el segundo envío Panda volvió a mostrarse la más efectiva, el sábado al mediodía, de nuevo en menos de 24 horas enviaba una nueva actualización de su producto.
Codine, el distribuidor en nuestro país de F-Secure, respondió a nuestro e-mail agradeciéndonos el nuevo envío y pasando la información a los laboratorios de análisis. Por otra parte, después de todo lo que habíamos comprobado a través del servicio telefónico y de la primera entrega del material infectado, no nos extrañó no recibir ninguna otra respuesta del resto de productos (excluyendo a Panda) durante el fin de semana.
Si el trabajo de nuestro usuario ficticio realmente hubiera dependido de dicho ordenador, tal y como apremiábamos en los mensajes que nos veíamos obligados a recoger desde otro ordenador, hubieran pasado más de cinco días sin poder hacer uso de él. Realmente lamentablemente.
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