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Por el momento, esta temporada se está mostrando tranquila. Apenas hay innovaciones en las técnicas de infección y las nuevas muestras no tienen grandes consecuencias ¿será la calma que precede a la batalla?
Tras la esperada llegada del 2000, y el éxito del trabajo para la adaptación de los sistemas informáticos al tan temido efecto 2000, el mundo vírico ha quedado muy calmado. Aunque siguen apareciendo nuevos elementos, no presentan características tan destacables como muchos de los del 1999.
A pesar de las catastróficas escenas que muchos medios habían pintado, todo transcurrió como debía, miles de informáticos se habían encargado de que la cosa fuera así durante los últimos años. El año 2000 no fue un timo, ni un engaño, fue un éxito de los informáticos que habían estado trabajando en la migración de los sistemas. Pero la llegada del año 2000 en el apartado vírico planeaba la llegada de miles de nuevos ejemplares que se aprovecharían de la confusión por el efecto 2000.
Ni confusión, ni miles de virus, todo lo contrario. El mundo vírico ha quedado sumamente calmado en los últimos meses. Por una parte los desarrolladores parece que después de un año de nuevos desarrollos y nuevas técnicas, este año se muestran poco imaginativos. Y por otra parte las empresas antivirus han aprendido a no exagerar ni alarmar a los usuarios con avisos de virus extremadamente graves cuando se trata de simples virus de rápida extinción.
Una de las consecuencias del 2000 ha sido precisamente la cautela con la que las firmas antivirus anuncian los nuevos virus que se descubren. Si anteriormente cualquier virus era etiquetado de peligroso, novedoso, con altas capacidades de reproducción, etc. en la actualidad, los nuevos anuncios siempre van precedidos por una calificación totalmente real del riesgo que el ejemplar puede tener.
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