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Este tema, el de los virus falsos detectados como positivos, se asemeja al dicho de "¿que fue antes?, ¿la gallina o el huevo?". Por un lado las casas antivirus se escudan en que las series de los laboratorios donde se realizan los tests para comparativas y certificaciones cuentan con estos falsos virus y que están obligados a detectarlos si no quieren ver como quedan relegados a los últimos puestos en las pruebas. Por el otro lado, tenemos a esos mismos laboratorios que utilizan a los propios antivirus para poder distinguir si un fichero es un virus o no y así introducirlo en sus series. El pez que se muerde la cola.
Este es uno de los factores que hacen disparar el número de virus existentes a día de hoy según las casas antivirus, junto al desglose de familias de virus y polimórficos que podrían englobarse en denominaciones más genéricas. Ya asistimos en su día al llamado boom de los 20.000, cuando algunas casas antivirus anunciaron que eran capaz de detectar 20.000 virus, lo que supuso que el resto de firmas, de un mes para otro, se sumaran a la nueva cifra. Esa línea de marketing parece que sigue de moda a día de hoy, barajándose cifras que superan los 50.000 virus. La realidad es bien distinta, quitando los falsos virus, el sistema de desgloses de familias, y las series privadas _ virus que nunca han visto la luz _, tenemos como resultado que el número de virus que pueden afectar en realidad a un usuario es muy inferior.
Sea como fuere, desde Hispasec nos hemos desmarcado de esa línea que tan sólo puede adulterar los resultados, e iniciamos el año pasado una limpieza en ese sentido. Hoy por hoy, podemos afirmar que todas las muestras utilizadas son, en realidad, programas dañinos. Otro punto que caracteriza a la selección de virus es que todas las muestras son reales, han llegado a través de usuarios infectados o han sido recogidas desde sitios públicos en Internet o redes públicas. Es decir, todas las muestras son potencialmente peligrosas al encontrarse al alcance de cualquiera, y en ningún caso se utilizan series privadas. Estas series privadas a las que hacemos alusión están compuestas por virus que nunca llegan a ver la luz, pero que son utilizados por los denominados traders (coleccionistas que se dedican a intercambiar virus, muchos de ellos bajo nómina de las propias empresas de antivirus) o que son enviados a esas mismas casas por sus propios creadores sin ser a posteriori difundidos.
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