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El año 2000 ha representado un gran cambio en lo referente al mundo vírico, sin duda ha sido un año dominado por los gusanos que aprovechan al máximo los recursos que brinda Internet, mientras que los virus en su sentido más tradicional han sido relegados a un segundo plano.
El año 2000 empezó tranquilo, después de los desastres que muchos catastrofistas habían previsto, no pasó nada. Ni miles de virus con motivo del 2000, ni desastres por el cambio de hora, nada. Todo el mundo estaba perfectamente preparado con antelación para lo que podía haber pasado. Para algunos se había desenmascarado el bulo de los informáticos, para otros, entre los que nos encontramos, las pocas incidencias del 2000 sólo fueron el éxito de un trabajo bien hecho y el resultado de una sociedad interconectada, donde gracias a Internet es posible abordar problemas globales de tal magnitud de manera coordinada.
En cualquier caso, los avisos catastrofistas de algunos antes del 2000 asociados a la falta de incidencias graves hizo que algunos medios tradicionales dirigieran la crítica fácil contra la comunidad informática. La comunidad antivirus fue una de las afectadas, aunque no sin cierta razón. Desde algunos sectores se había anunciado una avalancha de virus para esas fechas, y la realidad fue que el cambio de año fue muy poco prolífico en lo que a nuevos especímenes se refiere. Por eso, los primeros meses del año pasaron con cierto recelo e incluso temor. Todo el mundo miraba hacia atrás y veía lo que había pasado con el 2000, las expectativas creadas, la falsa impresión de los usuarios y el azote de los medios de comunicación. Como resultado todas las firmas antivirus se mantuvieron muy cautelosas para evitar dar avisos que pudieran resultar exagerados o alarmistas.
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