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Sobre el papel este sistema puede representar un avance significativo en el campo de la seguridad. Ninguna aplicación que no esté firmada digitalmente podrá ser ejecutada en la red, ninguna. En la práctica, está por ver la acogida que tendrá entre los administradores y los usuarios.
Es posible que inicialmente el sistema tenga una gran aceptación entre los administradores de red, pero creo que los inconvenientes que presenta acabaran por desaconsejarlo. ¿qué ocurrirá cuando estos vean que esa utilidad shareware que acaban de descubrir y que soluciona sus problemas no puede ejecutarse mientras esté el sistema activado, pues no ha sido certificada por Microsoft?.
¿Qué sucederá con los pequeños fabricantes de software?, tendrán que adquirir certificados digitales con el coste adicional que conlleva o se les obligará a ser certificados por Microsoft. Si Microsoft hubiese optado en sus comienzos por un sistema como éste, seguramente sus productos no hubiesen alcanzado tanto éxito.
Además, un sistema de este tipo animará sin duda a los creadores de virus, pues si consiguiesen burlarlo introduciendo en una red de este tipo un virus con firma digital, por la propia naturaleza del sistema, el virus correría a sus anchas por todos los ordenadores de la red. Los usuarios lo ejecutarían sin ningún temor creyéndose protegidos.
El efecto de este sistema de certificados podría compararse a desconectar un ordenador de la red y quitarle las disqueteras y CDs. El ordenador en este caso estará completamente protegido de virus, pero, ¿seguirá resultándonos útil?.
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